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desfile interno del colegi republica del peru 7091

sábado, 31 de julio del 2010 a las 22:11
guardado en

el mejor salon

fue un concurso donde participaron los tres niveles inicial- primaria y secundaria en el caso de la promocion de 5 gano mi salon el 5 E somos  el primer puesto en el desfile interno  del colegio 7091

 

de :joselyn ureta condori    

para :todos mis a mix y compañeros de salon del 5 E 

ganamos todos los sabes 100pre los mejores 5 E

antollogia de los poetas de la decada del 60

domingo, 29 de noviembre del 2009 a las 19:53

                        Javier Heraud

Javier Heraud Pérez (*Lima, 19 de enero de 1942Madre de Dios, 15 de mayo de 1963). Perteneció a una familia de clase media.

Desde muy niño mostró un gran interés por el estudio, lo que reflejaría en el ámbito académico, al ocupar el segundo puesto de su promoción en el colegio Markham, y el primer puesto a la Facultad de Letras de la Universidad Católica del Perú.

En 1960, aún siendo menor de edad, publica "El Río", poemario donde haría gala de su maestría para la composición literaria.

Heraud muere en el río Madre de Dios a la edad de 21 años. Dejando un gran pesar en su familia, así como también en el ámbito de las letras americanas.

    El Río

                 1

 

    Yo soy un río,
    voy bajando por
    las piedras anchas,
    voy bajando por
    las rocas duras,
    por el sendero
    dibujado por el
    viento.
    Hay árboles a mi
    alrededor sombreados
    por la lluvia.
    Yo soy un río,
    bajo cada vez más
    furiosamente,
    más violentamente
    bajo
    cada vez que un
    puente me refleja
    en sus arcos.

                    2

    Yo soy un río
    un río
    un río
    cristalino en la
    mañana.
    A veces soy
    tierno y
    bondadoso. Me
    deslizo suavemente
    por los valles fértiles,
    doy de beber miles de veces
    al ganado, a la gente dócil.
    Los niños se me acercan de
    día,
    y
    de noche trémulos amantes
    apoyan sus ojos en los míos,
    y hunden sus brazos
    en la oscura claridad
    de mis aguas fantasmales.

                      3

    Yo soy el río.
    Pero a veces soy
    bravo
    y
    fuerte
    pero a veces
    no respeto ni a
    la vida ni a la
    muerte.
    Bajo por las
    atropelladas cascadas,
    bajo con furia y con
    rencor,
    golpeo contra las
    piedras más y más,
    las hago una
    a una pedazos
    interminables.
    Los animales
    huyen,
    huyen huyendo
    cuando me desbordo
    por los campos,
    cuando siembro de
    piedras pequeñas las
    laderas,
    cuando
    inundo
    las casas y los pastos,
    cuando
    inundo
    las puertas y sus
    corazones,
    los cuerpos y
    sus
    corazones.

                  4

    Y es aquí cuando
    más me precipito
    Cuando puedo llegar
    a
    los corazones,
    cuando puedo
    cogerlos por la
    sangre,
    cuando puedo
    mirarlos desde
    adentro.
    Y mi furia se
    torna apacible,
    y me vuelvo
    árbol,
    y me estanco
    como un  árbol,
    y me silencio
    como una piedra,
    y callo como una
    rosa sin espinas.

                     5

    Yo soy un río.
    Yo soy el río
    eterno de la
    dicha. Ya siento
    las brisas cercanas,
    ya siento el viento
    en mis mejillas,
    y mi viaje a través
    de montes, ríos,
    lagos y praderas
    se torna inacabable.

                          6

    Yo soy el río que viaja en las riberas,
        árbol o piedra seca
    Yo soy el río que viaja en las orillas,
       puerta o corazón abierto
    Yo soy el río que viaja por los pastos,
       flor o rosa cortada
    Yo soy el río que viaja por las calles,
       tierra o cielo mojado
    Yo soy el río que viaja por los montes,
       roca o sal quemada
    Yo soy el río que viaja por las casas,
       mesa o silla colgada
    Yo soy el río que viaja dentro de los hombres,
        árbol  fruta
        rosa   piedra
        mesa corazón
        corazón y puerta
        retornados,

                        7

    Yo soy el río que canta
    al mediodía y a los
    hombres,
    que canta ante sus
    tumbas,
    el que vuelve su rostro
    ante los cauces sagrados.

                        8

    Yo soy el río anochecido.
    Ya bajo por las hondas
    quebradas,
    por los ignotos pueblos
    olvidados,
    por las ciudades
    atestadas de público
    en las vitrinas.
    Yo soy el río
    ya voy por las praderas,
    hay árboles a mi alrededor
    cubiertos de palomas,
    los árboles cantan con
    el río,
    los árboles cantan
    con mi corazón de pájaro,
    los ríos cantan con mis
    brazos.

                        9

    Llegará la hora
    en que tendré que
    desembocar en los
    océanos,
    que mezclar mis
    aguas limpias con sus
    aguas turbias,
    que tendré que
    silenciar mi canto
    luminoso,
    que tendré que acallar
    mis gritos furiosos al
    alba de todos los días,
    que clarear mis ojos
    con el mar.
    El día llegará,
    y en los mares inmensos
    no veré más mis campos
    fértiles,
    no veré mis árboles
    verdes,
    mi viento cercano,
    mi cielo claro,
    mi lago oscuro,
    mi sol,
    mis nubes,
    ni veré nada,
    nada,
    únicamente el
    cielo azul,
    inmenso,
    y
    todo se disolverá en
    una llanura de agua,
    en donde un canto o un poema más
    sólo serán ríos pequeños que bajan,
    ríos caudalosos que bajan a juntarse
    en mis nuevas aguas luminosas,
    en mis nuevas
    aguas
    apagadas.

                      Del poemario: "El Río". Lima. 1960.

solo

     En las montañas o el mar
     sentirme solo, aire, viento,
     árbol, cosecha estéril.
     Sonrisa, rostro, cielo y
     silencio, en el Sur, o en
     el Este, o en el nacimiento
     de un nuevo río.
     Lluvia, viento, frío
     y azota.
     Costa, relámpago, esperanza,
     en las montañas o en el
     mar.
     Solo, solo,
     sólo tu sola risa,
     sólo mi solo espíritu,
     solo
     mi soledad
     y
     su
     silencio.

                            Rodolfo Hinostroza

Clausen (27 de octubre, Lima, Perú, 1941) es un poeta, narrador, ensayista, dramaturgo y excéntrico astrólogo peruano es hermano de la reconocida chef Gloria Hinostroza.

Pertenece a la generación del 60. A comienzos de esa década, Hinostroza, ingresó a estudiar medicina, en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, en Lima, carrera que abandona inmediatamente por la literatura. En 1962, parte a Cuba, con Javier Heraud, Edgardo Tello entre otros a estudiar literatura. Luego retorna a Perú, antes de viajar a Europa, donde se establecerá por un largo período. En Europa Hinostroza se desempeñó, durante varios años, como periodista. Durante su estancia en París, participó activamente en los acontecimientos de Mayo del 68. En Francia ejerció de locutor en una radio cultural y como profesor de Literatura Hispanoamericana en la Universidad de Orleáns. También es traductor. Entre otras obras, tradujo dos novelas de Jean-Marie Le Clézio para la editorial Seix Barral. En 1984 regresó definitivamente al Perú.

 

 

LOS HIJOS DE CLAUSEN

Mi madre Gloria era
La chica linda del Callejón del Buque,
De Bajoelpuente, en el jirón Trujillo, manyas primo.
Era hija de Clausen, un ingeniero danés chiquito y colorado,
lisuriento, que a veces venía a visitarlos,
a ella y sus dos hermanos,
a Olga, la segunda, y a Rodolfo, el menor.
 
Eran hijos habidos en Victoria Farfán,
guapa bajopontina de imponente perfil,
y de horrible carácter, tal como lo aprendí
a mis expensas luego. Nadie quería entrarle
aunque era buena hembra, pero con fama de ogro:
Tuvo que ser este gringo despistado, chambero y buenagente,
pero más lisuriento que un capataz de obras
se ve que había aprendido su oficio en el barco
porque instalaba Centrales Hidroeléctricas en provincias
y se quedaba un año dos,
en Camaná por ejemplo, o en Máncora
conviviendo en el campamento
con mujeres del pueblo
a las que les hacía de vez en cuando un hijo.
 
En consecuencia le hizo
tres hijos a Victoria
De puro macho que era.
 
Gloria nació, por ejemplo, en el campamento de Ica,
Y Olga en el de Marcará
y el muchacho Rodolfo ya de regreso a Lima
pero hasta ahí nomás llego,
porque luego de algunas peleas memorables con el Ogro
el hombre se esfumó. Ni cojudo,
se fue desapareciendo de a poquitos pretextando trabajo
hasta que no volvió, sino de tarde en tarde
para ver a sus hijos.
 
Cada vez que el gringo venía a visitarlos,
La cosa terminaba en unas grotescas,
gigantescas puteadas de callejón limeño,
Con mentadas de madre y baldes de meados
Contra el valiente danés y sus torpes carajos,
sus incipientes mierdas, sus amargas derrotas de gringo buenagente
contra la horrenda familia de mi abuela,
un matriarcado chicha
de obreros criollazos y grisetas
que comportaba un tira,
un par de mechadores famosos
una puta solapa
y varios palomillas
que a veces terminaban en la cana.
 
O sea que mi madre lo veía muy poco
Pero siempre cargado de regalos, como Santa Claus en su trineo:
Muñecas lloronas, ropa importada de Miami, camioncitos a cuerda,
Y sus visitas eran más inolvidables cuanto más esporádicas,
Y siempre en Navidad
Que para los daneses es sagrada
Y nunca les falló en eso al menos.
 
Los tres hermanos competían desleal y arduamente
por el breve, pequeñísimo tiempo
Que su padre dedicaba a cada uno de ellos:
 
 "Cómo te va
En el colegio? Qué quieres estudiar cuando seas grande?   (ingeniero)
(maestra) (artista de cine) Te enseñan bien inglés en el colegio?
Saben, yo viví 20 años en los Estados Unidos,
y tengo la nacionalidad americana,  que
automáticamente se transmite a mis hijos,
por ley, a toditos mis hijos,
o sea que ustedes también tienen derecho
al pasaporte americano,
lo sabían?..." 
 
Se les quedaban las palabras de protesta atoradas en la glotis
Y preferían tomarle de la mano, cálida y cariñosa
Que darle motivo de vergüenza
Con preguntas incómodas.
Y cuando el gringo se iba en su Ford polvoriento,
sus 3 hijos en unánime paja
se largaban al techo, a soñar desaforadamente
con los Estados Unidos de América
la tierra de las oportunidades
Time is Money
América tierra del trabajo y del dólar
De la democracia
Y de la igualdad ante la ley
De los hijos bastardos.
 
Y el culeado danés un día se murió
Sin dejarles un cobre.
 
Pero tanto fue que sus hijos soñaron,
que sus sueños se hicieron realidad
Al filo de los años.
 
                             Mi madre, por ejemplo, encontró
a su Príncipe Azul
En Octavio, un poeta venido del Callejón de Huaylas
Hijo de un hacendado en bancarrota,
Que tenía más o menos la edad de su padre.
 
Cuarentón, romántico y celoso,
Refinado aunque misio,
Con la cabeza llena de sueños
Pues el también sonaba con triunfar en Hollywood
Y acababa de escribir el guión de una película de éxito
"El guapo del pueblo"
Con Jesús Vásquez y Filomeno Ormeño,
Ima Sumac y Moisés Vivanco
Y la Cholita linda del Perú,
Alicia Lizárraga.
 
Eran tiempos del cine mexicano
Con el charro cantor Jorge Negrete
Y aquí surgía un cine nacional a fines de los '30
Con enorme ilusión
Por eso comparaban la pareja conformada por ellos
con la de María Félix y Agustín Lara, 
La bella chica y el feo poeta
A causa de la diferencia de edad, o con Chaplin
Y Paulette Goddard. Era un sueño para ella
Estar en ese ambiente 
Y no con los zafios de sus primos.
 
El poeta se casó pues con ella y se la llevó a Huaraz
Tierra de sus mayores y
Tuvo dos hijos en ella (mi hermana Gloria y yo)
Y fuimos felices y comimos perdices desde 1941 hasta el 49
Que todo se rompió, inexplicablemente,
Como una muñeca de porcelana china
Y ellos se divorciaron.
 
Pero antes de eso fuimos de verdad felices
En esa hermosa casa de la calle San Martín
Con su  patio y su poyo y su corral de cuyes
Y las gotas de lluvia cristalina
Que tintineaban sobre los charcos
Y el trino del huanchaco pecho colorado
Y el trueno batiendo atabales lejanos.
 
Nunca supimos verdaderamente por qué se separaron
Ni tampoco tiene sentido esclarecerlo ahora,
después de más de medio siglo.
Pero se separaron a capazos neuróticos,
luego se divorciaron y cambió nuestra vida,
dio un vuelco espantoso, como un accidente de automóvil
y fuimos infelices durante largos años.
 
Entonces regresamos a Lima, a vivir
Con la feroz familia de mi madre
En la Unidad Vecinal número 3
Unas viviendas para familias pobres.
Mejor no lo recuerdo.
 
Después mi madre se consiguió un amante
que era también casado como el abuelo Clausen
Y había trabajado también 20 años
In the United States
Y había regresado al Perú para montar
una cafetería en el jirón de la Unión.
 
Y el tal Alberto le puso Casa Chica a mi madre
como el danés se la puso a su madre,
Siguiéndole el ejemplo
Que ya era una tradición en su familia
Porque la bisabuela Hortensia era la barragana
Del tal Farfán (que era también casado)
Y ya eran tres generaciones de mujeres
Salidas de ese callejón bajopontino
Que eran queridas de gordos ricachones
Fatalmente, como en las tragedias griegas.
 
Y mi madre volvió a ser ilegitima
Después de haber estado legítimamente casada con mi padre
Porque la fatalidad la llevaba a ser la Otra
La amante, el fruto prohibido,
La mujer que se corta las venas
Y acaba en el hospital, a hurtadillas
Para que sus hijos no se enteren.
 
Y luego vino Demetrio, otro poeta misio y además casado
Pero al menos poeta, aunque completamente
alcoholizado.
Y luego vino su matrimonio bamba
(en este fui testigo) con un cretino,
que desapareció poco después.
Ya estaba envejecida
y sin mucho glamour, de modo que un buen día,
desistió de buscar la Felicidad
consagrada en la Constitución Americana.
 
Poco después murió
de un infarto masivo al miocardio,
mientras que se tomaba su último Cuba Libre.
 
Su hermana Olga
Esa especie de monstruo que nunca tuvo hijos
Y acechaba mi infancia
Para burlarse de mí, para vejarme,
Para espiarme morbosamente por la ventanita del baño
Para golpearme brutalmente con un palo de escoba
Para arrojarme un cuchillo encima de la mesa
Para destrozar mi juego de ajedrez que no entendía
Esa bestia peluda, en fin,
Decidió, ella también, ir a buscar el Sueño Americano
A los 50 años, bastante maleteada por su amante,
Desde luego casado.
 
Inmigró a los Estados Unidos, con chamba de doméstica,
Aunque no sabía cocinar ni tampoco comer,
Y regresó casada con un octogenario ingeniero checo
Jubilado, enfermo y malhablado 
Igualito a su padre
Trayendo unos inmensos muebles americanos
Para que la envidiase su familia
Pero no tuvo tiempo ni de desempacarlos
Porque murió de un cáncer a los huesos
Dopada por el fósforo, deforme, delirando,
Insultada por su madre aún en su lecho de muerte,
Impotente y vejada.
 
En cuanto a Rodolfo, el benjamín,
El tío buena gente
Que prefería tener alma de negro pobre
Que no de blanco misio
Nunca se fue a los Estados Unidos
Pero fue el único que realizó El Sueño Americano
Pues se hizo rico de la noche a la mañana.
 
Yo lo hice rico de la noche a la mañana
Gracias a mi laboratorio de química
Enseñándole a extraer oro de unas sales de cianuro
Acumuladas en años de electrólisis 
Pues él no sabía qué hacer con ese polvo gris y denso
Que supe convertir en oro de calidad suprema
99.99 de pureza
con un catalizador de hierro
que hizo llover oro en polvo sobre el tío Rodolfo
30 o 40 kilos de oro lloviéndole del cielo.
 
Y se compró su casa, y puso su negocio
Y no paró hasta hacerse millonario
Pero a mí no me dio, desde luego, un centavo,
Y ni siquiera las gracias.
 
Y dejó de ser el tío buena gente para ser un señor
Avaro y temeroso de su oro
Con un hijo mongólico
Que ensombreció los días de su vida.
 
Ahora casi todos han muerto.
 
Mi  madre se ha ido al alto lirio,
A cantar sus endechas
Mi padre, Tía Lucha, Alberto el comerciante, Demetrio el poeta
todos están juntos en el alto combo.
 
Mi abuela Victoria se ha reencarnado en una rata,
Y Olga en una repugnante cucaracha
Y se encuentran en las alcantarillas que las vieron nacer
Para seguir peleando.
 
Y desde luego Clausen, el danés inmigrante,
se ha ido al Otro Barrio
a montar sus Centrales Hidroeléctricas,
y pasa piola
Inmerecidamente, desde luego.
 

LOS HUESOS DE MI PADRE

 
Serán éstos los 206 aristocráticos huesos de mi padre?
Todos completos, con su maxilar inferior, su frontal,
sus falangetas, su astrágalo,
su vómer, sus clavículas?
No se habrán confundido
en la Fosa Común
con los de un vagabundo
de esos que abundan en las calles de Lima,
y mueren sin un grito?  Cómo voy a confiar
en que sean éstos los huesos de mi querido padre,
don Octavio, Tachito,
si en la Fosa Común donde lo echaron
puede ocurrirle cualquier cosa
a los huesos de uno?
Su hermano, tío Reynaldo había jurado
encontrar a mi padre, y recorrió toda esta Lima a pie
durante un año, para hallar a mi padre, el poeta,
que se había perdido en la ciudad,
como suele ocurrirles a los ancianos y a los locos.
Todos los días salía, después del desayuno,
a buscar al hermano mayor,
a aquel poeta provinciano,
talentoso, desgraciado y perdido
por los barrios de Lima. Llevaba
una vieja foto de mi padre, amarillenta,
donde aparecía con su pelo ya blanco,
sus ojillos brillantes de inteligencia, sus mejillas fláccidas
labradas por años de inútiles batallas
contra lo que él llamaba su destino adverso
cuando se hallaba de un ánimo blasfemo,
dispuesto a enrostrarle a un Dios
                                 en el que no creía,
sus continuos fracasos.
                                         La boca grande, elocuente.
La frente alta y despejada. Con un terno marrón, creo,
a rayitas. Esa imagen debió corresponder
a una época feliz, tal vez la de Huaraz,
cuando estábamos todos juntos, mi hermana
mi madre y yo, mucho antes
del divorcio.
Reynaldo la mostraba
a la gente, los interrogaba venciendo
su enorme timidez: "¿Ha visto a este hombre?"
indesmayablemente a pie,
tío de a pie como un remoto soldado de una guerra perdida,
raso, humilde, cumplido,
indagando en los parques, en los hospitales,
en las estaciones de autobús,
en los mercados,
pues quería encontrarlo,
esa era la misión que se había impuesto
antes que la muerte se lo lleve.
Pero la muerte se llevó primero a tío Reynaldo
de un cáncer al estómago,
sin saber que mi padre lo había precedido en el último rumbo,
y no fue sino mucho más tarde que mi hermana
al fin encontró a mi padre
en una Fosa Común del cementerio de Miraflores
donde sus huesos misteriosamente habían venido a dar
porque nadie había reclamado su cadáver.
La muerte
que con callado pie todo lo iguala
lo había sorprendido en un asilo municipal
donde llevan a los locos que vagan por las calles de Lima
y había muerto, enloquecido y solo,
él, Octavio, Tachito, el poeta, el hermano mayor
que había nacido en cuna de oro.
Siempre pensé que moriría rodeado
como Maese Manrique
de sus hijos, hermanos y criados
reconciliado con su terco destino
y cesaría la angustia
la loca angustia que desorbitaba sus ojos
porque no quería morir como un fracasado
y su muerte le cerraría para siempre
las puertas de La Gloria.
No reposó un instante en vida
acechando a la suerte en todos los caminos,
en todos los concursos,
esperando un cambio del destino
un premio, algo definitivo
que sacase su nombre del anonimato
y le diese la paz. Ya no soñaba con el Premio Nobel,
si no con la publicación de sus poemas
que eran profundamente hermosos
y cada día más bellos 
cuanto más desgraciada era su vida.
Se sentía en deuda
con nosotros sus hijos,
y los recuerdos de nuestra infancia feliz lo atormentaban
hasta hacerlo sangrar
como un patriarca loco que ha perdido
el paraíso inadvertidamente
por una mala mano en el tresillo
un mal consejo, o una debilidad de temple
inconfesable. 
Entonces quería estar solo, huía
de la familia, se confundía
en Lima entre los vagabundos, le aterraba
y le atraía como un destino escrito
la mendicidad al final del camino. No aceptaba
el rol que todos querían para él:
el del abuelo sabio y respetado
que mora y aconseja en el hogar de su hija: prefirió
seguir en la batalla hasta el final,
irse a la calle
esperando un milagro.
Sus despojos
fueron a dar a la Fosa Común,
hasta que el proceso
de putrefacción termine, en cosa de tres años
y sus huesos, mondos, nos fueron entregados
en una caja de zapatos, con una etiqueta identificatoria.
Ahora reposan en el Cementerio el Ángel
en una de esas fúnebres bibliotecas de huesos
a pocos bloques de donde mi madre duerme su sueño eterno.
La muerte, piadosamente,
ha acercado los huesos de dos seres que la vida separó,
y sus nombres han vuelto a aproximarse
en el silencio de este Camposanto
como cuando se vieron por primera vez
y se amaron.
En ocasiones
mi hermana y yo llevamos flores,
a un sepulcro y el otro,
y todavía sufrimos por su amor desgraciado,
que sin embargo dio maravillosos frutos.
 

                            Antonio Cisneros

Antonio Alfonso Cisneros Campoy , (* Lima, 1942 - ) es un reconocido poeta peruano.

Antonio Cisneros (Lima 1942). Poeta, periodista, cronista, guionista, catedrático y traductor. Estudió en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y en la Pontificia Universidad Católica del Perú entre 1960 y 1965. Obtuvo el Doctorado en Letras en 1974. Tiene tres hijos y cinco nietos.

Pertenece a la llamada "Generación del 60" de la literatura peruana. Ha sido uno de los que más ha publicado y el más reconocido poeta peruano de este grupo.

Entre otras distinciones, en tanto que poeta, ha ganado el Premio Nacional de Poesía, el Premio Casa de las Américas, el Premio Cosapi de la Creatividad, el Premio Gabriela Mistral de la Organización de Estados Americanos, el Premio Iberoamericano José Donoso, el Premio de Poetas del Mundo Latino Víctor Sandoval, Aguas Calientes, la Orden de Caballero de las Artes y las Letras de Francia.

Ha enseñado en diversas universidades del Perú, Estados Unidos y Europa. Ha hecho periodismo en prensa, radio y televisión. Actualmente es director del Centro Cultural Inca Garcilaso del Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú.

LAS ÁNIMAS DEL PURGATORIO

 

La Virgen del Carmelo se bambolea

en la parte superior del escenario.

No es gran cosa, tal vez,

si la comparo con la Virgen de Lourdes,

tan serena, o con la pompa

de Nuestra Señora de París.

Sus ojos compasivos, sin embargo,

me llenan de consuelo.

Igual que las hileras de faroles

cuando el día se acaba

y la noche no llega.

Las luces amarillas de los postes

1

sobre el acantilado.

Sólo hay que ver

el modo en que sostiene al Niño Dios.

No como las madres primerizas,

siempre atribuladas, predispuestas

a dejarlo caer al primer empellón.

Ese rostro impasible, por el contrario,

de matrona, más que de madonna,

nos anuncia que detrás de la muerte,

donde cesan la gula y el afán,

hay un manto protector

para esta pobre almita,

ya libre de las carnes registradas

por las tomografías,

sin tiempo ni memoria y, sin embargo,

ardiendo como un chancho

entre el fogón.

Imposible, es verdad, imaginarse

todo ese sufrimiento

sin tener la certeza

de que la Santa Virgen del Carmelo,

2

rechoncha y bonachona,

va a extendernos sus brazos

una vez pasados miles de años

o millones tal vez

(en el purgatorio, total,

no existe el tiempo)

y enjugar nuestro llanto y despojarnos

de piojos y alimañas

con paciencia infinita.

Mientras en las alturas resuenan las trompetas

y en la tierra

nos festejan los nietos adorados

con ramas de algarrobo y un tambor.

 

UN VIAJE POR EL RÍO NANAY

 

No es en esos meandros, donde viven los peces de agua dulce, que yo el gran capitán broadcaster destajero, con cien pesos al mes mien-tras navego y ciento treinta cuando estoy en tierra, he sentido terror por lo que resta de mi ordinaria vida. El terror a las garras del tigre, frías rodajas de cebolla cruda, lo sentí más bien en la terraza de ese bar tenido por alegre, amasijo de piernas y traseros bajo el ardiente el sol, a pocos metros de la Plaza de Armas, resbaloso igual que la cubierta de un crucero barrido por las olas, clavado en una roca sobre el río Nanay.

3

Estamos en la época del año en que las tortugas desovan en la playa y luego se sumergen río abajo como si huyeran (o se avergonza- ran) de sus crías, es decir unos quelonios cegatones y fofos, buenos para estofarlos a partir del medio año de edad. Ají pipí de mono. Revuelo de las faldas de algodón abiertas en el muslo hasta esas ancas saladas y perfectas. Un coleóptero transita entre la luz. Se hace papilla. Y, sin embargo, quieto es el vuelo del martín pescador sobre las aguas quietas. Nada hace sospechar los turbulentos cardúmenes de peces, girando en lo profundo como moscas en torno al orificio enloquecido de una dora- da real.

También hay un silencio cerril azul de Prusia. Detrás de las per-sianas de madera, unas veinte cabezas de ganado cebú se sobajean con tal solicitud que todo hace pensar en un perverso pacto, más oscuro que una deuda de juego o una historia de amor. Por lo demás, tan sólo hay que mirar cómo descienden las aguas del Nanay al pie de mi ventana para saber que tenemos casi 40 grados a la sombra y 90 % de humedad. Ahora sé que en los grandes calores debo alejarme de las mantas de lana y de los cuerpos que dan horrible sed y calientan el aire.

De pronto, sin qué ni para qué, termina el pastizal bajo la nie- bla. Allá donde el paisaje es un grabado con fresnos, eucaliptos y matas de geranio. Hay además una mujer salpicada por las altas mareas que revientan contra los farallones. Está casi desnuda y observa una manada de delfines a prudente distancia. En realidad hay muchas cosas más. Pero ninguna es tuya, diabético tedioso. Calla y aprende. Sólo posees algunas unidades de insulina y una piara de cerdos amarillos.

4

 

 

                                Luis Hernández

 (1941-1977), considerado uno de los mayores poetas de su generación, llegó a publicar en vida solo un trío de breves poemarios a principios de la década de 1960. A partir de 1965 optó por un sistema de creación marginal que consistía en crear cuadernos artesanalmente, con variados y cuidadosos recursos gráficos, e ir regalándolos desaprensivamente, cual muestras de un arte efímero que no condescendía a la edición ni siquiera a la lectura. El poeta no guardaba copia de estos cuadernos, que solían repetirse parcialmente y no siempre poseían una estructura. Esta actitud ante la creación, al lado de diversos elementos llamativos de su vida personal, consiguieron para el poeta una rápida y no deseada mitificación.

 

En su poesía son constantes los elementos coloquiales, irónicos, urbanos y las referencias y citas cultas. La poesía de Hernández se caracteriza por un tono aparentemente muy ligero, un recuperar elementos poéticos de la cotidianidad y un trascendente desenfado que le ganó un numeroso público. Si bien se han realizado dos importantes compilaciones de su poesía en 1978 y 1983; aún hay un gran trabajo de edición por hacer con sus textos, muchos de los cuales, como hemos dicho, se repiten con variantes.

 

Se ha dicho que los cuadernos de Luis Hernández sumaban más de un centenar. Las peripecias que han sufrido han causado que buena parte de ellos actualmente se haya perdido o deteriorado.

 

 

 

   

 

 

 

LA COMEDIA DEL ARTE


De qué lugar del orbe soy
Entonces, digo
Viendo a mi oscura patria
Quebrada entre la arena
Desde un barco jocoso y sin bandera
Cuántas pobres mujeres de mi tierra
Ya perdieron por el mucho parir
Las esperanzas
Por la pompa y la entrega
Sin amor y sin pago.
Con qué ciudo
Cultivo yo mi cuerpo
Y lo malpongo,
Amanezco un domingo
Y me comedio
Simpre llano al llamado
De los astros.
¿De qué astros?
Dime entonces qué ángulo, qué giro
Puede haber para mí
Y para mi raza
Con mi carro,
Mis cóleras,
Mis uvas,
Y la mora engañosa
Tras mi lente ahumado,
Tras mi cuerpo que ahíto y complacido
Se Hace el bobo,
El poeta,
Y no conoce
Cuánta sangre de otros
Se ha empleado
Para el plante maldito de mis venas.




 

A UN SUICIDA EN UNA PISCINA


No mueras más
Oye una sinfonía para banda
Volverás a amarte cuando escuches
Diez trombones
Con su añil claridad
Entre la noche
No mueras
Entreteje con su añil claridad
Por lo que Dios más ame
Sal de las aguas
Sécate
Contémplate en el espejo
En el cual te ahogabas
Quédate en el tercer planeta
Tan sólo conocido
Por tener unos seres bellísimos
Que emiten sonidos con el cuello
Esa unión entre el cuerpo
Y los ensueños
Y con máquinas ingenuas
Que se llevan a los labios
O acarician con las manos
Arte purísimo
Llamado música
No mueras más
Con su añil claridad.




 

 

       

                          Juan Ojeda

Juan Marcelo Ojeda (Arroyo Seco, Provincia de Santa Fe, Argentina, 10 de noviembre de 1982) es un futbolista que se desempeña como arquero en el Club Atlético River Plate de la Primera división argentina; iba a fichar para el Atlas de Guadalajara de la liga mexicana, pero una enfermedad en la sangre (Leucemia Crónica) canceló las negociaciones.[1]

Ojeda es el arquero de menor estatura del fútbol argentino, con 1.79 m.

Dato curioso

Cuando recién fue fichado por River Plate, fue entevistado por el canal deportivo ESPN en donde dijo que desde pequeño fue delantero de área y goleador, pero un día aburrido de su posición, llego a un acuerdo con el arquero de su división y club para intercambiar roles. A partir de allí se dio cuenta de sus cualidades y siguió siendo arquero hasta el día de hoy.

Soliloquio

Para el que ha contemplado la duración
lo real es horrenda fábula. Sólo los desesperados,
esos que soportan una implacable soledad
horadando las cosas, podrían
develar nuestra torpe carencia,
la vana sobriedad del espíritu
cuando nos asalta el temor
de un mundo ajeno a los sentidos.
Qué esperarías, agotado de ti
o una estéril música,
cuyo resplandor al abismarse te anonadaría.
Pero tú yaces oculto o simulas alejarte
de lo que, en verdad, es tu único misterio:
en la innoble morada de la realidad
nutres un sentido más hondo,
del que ya ha cesado todo vestigio humano.
Y destruyes
el reino de lo innombrable, que en ti mismo habita.

¿Qué esperarías? ¿Sólo madurar, descendiendo,
en una materia más huraña que el polvo?

Nada hay en los dominios frescos
del sueño o la vigilia.
Así
he considerado con indiferencia mi vida,
y ya debemos marcharnos
.


                      César Calvo

 

César Calvo Soriano (Iquitos, 26 de julio de 1940 - Lima, 18 de agosto de 2000).

Poeta peruano, hijo del pintor César Calvo Araujo y miembro de la generación del sesenta, cuya obra refleja el interés de este grupo en usar imágenes de la cultura y sociedad contemporánea en la poesía además de incorporar en algunas ocasiones otras propias de su región amazónica natal, y se relaciona con su militancia comunista.

DAN LAS CAMPANAS  TU RECUERDO EN PUNTO

Dan las campanas tu recuerdo en punto.
Afuera se pasean las dos de la mañana.


Nada pudo diciembre contra el semestre tuyo.
Nada el sol silencioso contra tu sombra hablada.
Desde el fondo de todo
lo que tengo,
me faltas.


Dan tu recuero en punto las campanas.
Y afuera se pasean,
de una
en una,
las dos
de la mañana. 

Poemas bajo tierra, Lima, Cuadernos Trimestrales de Poesía, 1961.

 

 

V

 

(No ignoro que los muertos esperaban, al doblar inmediato de cada despedida, para poner el asco de su sed en tu rostro. Si de silencio entonces mis trajines de pez sobre tus hombros, fue porque a los pantanos desnudo y siempre solo contigo fui, monstruosamente hermoso.

Magdalena, tu rostro.

Mientras enloquecías de arena en el rocío, y el insomnio azotaba tus muslos y la luna, con esa astucia propia de los ciegos: yo tocaba tu rostro.

Falanges de la dicha, epidermis del odio, Magdalena, mis manos de leproso).

 

Ausencias y retardos, Lima Ediciones de La rama florida,1963

 

 

 

IV

 

Ni el olvido

sabrá de este regreso.

Apenas si el aroma

de las tardes,

al esculpir sus rosas

en el viento,

hablará de nosotros.

Y desde nuestras solas

soledades, seguirán

extrañándonos los ecos.

Ensayo  a dos voces , Lima, Ediciones Cúyac, 1967

 

PARA ELSA, POCO ANTES DE PARTIR

(Fragmentos)

 Porque vivo hace siglos en el aire

como

un

trapecio

vacío

yendo    y    viniendo

de lo que he sido                  a lo que no seré

 

Porque cruzo los días como un puñal la cara del que huye,

como lápiz sin dueño sobre el papel en blanco

Porque escribo estas líneas no solamente con mi vida

sino con el jadeo de todos los fantasmas que me amaron,

de todos los fantasmas que murieron y renacieron

con el rostro vuelto a una feroz desolación,

culpándome

Porque con culpa escribo, con el lento rumor de tus ropas

cayendo en la penumbra de Ginebra, cuando aún era tiempo

y los relojes ignoraban el peligro, sus agujas

como el abrazo de un náufrago en la dichosa

profundidad,

mi boca persiguiendo tu vientre en el silencio que

precede a los incendios

y las almohadas húmedas y los ojos que ya no veré

nunca

girando en los espejos y en la noche infinita:

ayúdame a quedarme cuando me encuentre lejos

Ayúdame a quedarme cuando me encuentre lejos

En todo cuerpo que mis manos conduzcan

a la hoguera,

en todo cuerpo que mis manos alejen de la orilla,

tú seas el reverso de esa inútil victoria,

la única copa que no desdeñe después del vino fúnebre

 

Nada puede aprisionar el viento sino la libertad

Nada sino la libertad podría rodearnos ahora

y hacerte comprender que estuve solo

porque la intemperie no cabía en aquel cuarto sórdido

que tú insistes en llamar país, doce millones de rostros

pegados a los muros de un Orden repudiable y desleído

 Porque yo he recorrido las colinas de Francia

y he visto en el estruendo verde, 

en la delicadeza desbocada de junio

he visto un niño lejano y eternamente dormido

bajo un río de sangre

 

Y he cruzado el Pont Neuf con los ojos vueltos

al turbio origen del destello …..

Los días pasan por tu rostro como una cicatriz oscura

Ayúdame a prescindir de esos fantasmas que amo y que destruyo

y mis dedos te palpan con la voracidad de un ciego

en la noche

Me había olvidado de la noche

e había olvidado de algo tan simple y verdadero

como beber un vaso de agua, levantarme en la sombra

de los cuartos prestados,

dejar correr el tiempo todavía entre sueños

 y luego despertarme con la sed en tu cuello

Me había olvidado que la vida también está hecha

de todos estos ínfimos, esos heroicos acontecimientos

que se cumplen a tientas

entre un cuerpo desnudo y otro cuerpo desnudo,

entre el cauce del río y el vaso de la boca

 Me había olvidado de escribir simplemente,

como quien bebe o ama, sin que el Olimpo se me suba a la cabeza

Me había olvidado que un poema se prepara con minuciosa alegría

como un regalo que ya nadie espera,

y se moldea con urgencia

y violencia, con irrepetible,

con irremediable ternura,

como hacerle el amor a una mujer que va a morir mañana

 

Me había olvidado que te vas a morir mañana

Ayúdame a ser el caminante que no pide nada

Me había olvidado que me voy a morir mañana

que no pide nada sino un poco de camino …..

pero que yo no me dé cuenta …..

que no husmee tu mano

me había olvidado

el receloso animal que me habita…..

 …ayúdame a no olvidarte

y la pesada piedra que me amarra hacia el fondo

sea una pompa de jabón, las alas de un dulcísimo castigo

Ayúdame a ser el caminante que no pide nada

sino un poco de camino,

 

un tronco de sombra junto al fuego

Pero que yo no me de cuenta,

 que no husmee tu mano el receloso animal que me habita

el desolado animal que me habita en la noche

y en el día

deja abierta la puerta para que tú regreses o me vaya

 

Ayúdame a quedarme cuando me encuentre lejos

cuando me encuentre lejos de la memoria

que me devuelves sin proponértelo

como quien llena un vaso de agua simple

y en el gesto de su mano extendida caben todos los mares …..

 

Ayúdame a quedarme cuando yo haya pasado

cuando yo haya pasado sobre el papel en blanco

como un cuchillo por el rostro

de estos días

en donde tú ya eres

la sonrisa que insiste cuando los labios cesan

 

El mar se abrirá entonces

y ha de pasar en medio

de las olas

ese

niño

indefenso

y en su mano nosotros como el último fósforo.

 

 

Recopilado por :

Joselyn ureta condori

antologia de la poesia de la generacion del 50

lunes, 23 de noviembre del 2009 a las 21:04
guardado en

Pablo Guevara 

 Jaime Pablo Guevara Miraval. (*23 de mayo de 1930 - † 2 de noviembre de 2006). Poeta peruano.Pablo Guevara se formó en las Universidades San Marcos y la Católica de Lima, graduándose en letras.Tras un periodo de estancia en España y Dinamarca en la década de los 1960, regresó a Perú donde fue reconocido como uno de los autores integrantes de la denominada generación de los 50 junto a Jorge Eielson, Julio Ramón Ribeyro, Carlos Germán Belli y Blanca Varela, entre otros.      Entre su obras destacan: Retorno a la creatura (Madrid, 1957), Los habitantes (Madrid, 1963 - Lima, 1965), Crónicas contra los bribones (Lima, 1967), Hotel del Cuzco y otras provincias del Perú (1971), Un iceberg llamado Poesía (Lima, 1998), La colisión, En el bosque de hielos, A los ataúdes, a los ataúdes, Cariátides, Quadernas, quadernas, quadernas (Lima, 1999. Al final de su vida logró escribir un bello libro titulado "Hospital", el cuál fue publicado por sus compañeros poetas más cercanos: Gladys Flores, Rodolfo Ybarra, Gonzalo Portals, Carlos Carnero y Rafael Espinoza.       Fue Premio Nacional de Poesía (1954) y Premio Copé de Poesía (1997). 

DOS MONARCAS

Amo al pescado, el plateado monarca
que se agita en mis manos. Yo lo escucho
y lo miro vibrante en mis sentidos, tal vez
como en las costas libres de alguna gran bahía
donde no hay pescadores que sumerjan sus redes.
Fabulosa materia que me intriga los ojos,
dinos, ¿fue feliz este espacio de aleteos dorsales?
Surcador de los sodios, ¿fue feliz este estado del ser
temblando en la ansiedad, pero que nunca supe si es que huía
o partía hacia costas o límites? Oh, habitante del mar,
-otro reino que es el mío- oh, querido, necesito saberlo.

Hoy estamos cogidos. Y tú extrañas el mar.
Y yo extraño el amor. Si sonara el amor
extenso como el mar. Oh, querido.

(De Retorno a la creatura)



CANTO XI
LAS TORTUGAS


Ajenas a la vida de la justicia y la injusticia
y bajo los cielos rojos las tortugas pasan
con su casa de mil lados a cuestas…

Pasan, ignoradas de los hombres, las arrugadas
que nunca estuvieron presentes en los asesinatos;
en tanta noche humana son la imagen feliz
de polícromos palacios y cabañas
que nunca han hecho sombra a la existencia;
pasean, comen, procrean, van a dormir,
en las concavidades de las playas calientes
escuchan la voz de palmeras, sueñan.


Blanca Varela

Blanca Leonor Varela Gonzáles (*Lima, Perú, 10 de agosto de 1926 - † 12 de marzo de 2009[1] ) estaba considerada como una de las voces poéticas más importantes de la actualidad en América Latina. Se inició en la poesía en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos de la capital peruana, donde ingresó en 1943 para estudiar Letras y Educación.  En esta universidad conoce a Sebastián Salazar Bondy, Javier Sologuren, Jorge Eduardo Eielson, y a quien sería su futuro esposo, el pintor Fernando de Szyszlo con quien tuvo dos hijos.        A partir de 1947 empezó a colaborar en la revista "Las Moradas" que dirigía Westphalen; En 1949 llegó a París, donde entraría en contacto con la vida artística y literaria del momento de la mano de Octavio Paz, una figura determinante en su carrera literaria, que la conectaría con el círculo de intelectuales latinoamericanos y españoles radicados en Francia  De esta etapa data su amistad con Sartre, Simone de Beauvoir, Henri Michaux, Alberto Giacometti, Léger, Tamayo y Carlos Martínez Rivas, entre otros.      Después de su larga temporada en París, Varela vivió en Florencia y luego en Washington, ciudades donde se dedicó a hacer traducciones y eventuales trabajos periodísticos.     En 1962 regresa a Lima para establecerse definitivamente y cuando viaja suele hacerlo principalmente a los Estados Unidos, España y Francia.     El hecho que algunas de sus obras hayan sido traducidas al alemán, francés, inglés, italiano, portugués y ruso implica un reconocimiento a su obra fuera de las fronteras de su país natal. A diferencia de otros escritores, Blanca Varela no acostumbraba a dar entrevistas y sus apariciones en público son más bien escasas y discretas.     Ha sido condecorada con la Medalla de Honor por el Instituto Nacional de Cultura del Perú.    Murió el 12 de marzo de 2009 en Lima, a la edad de 82 años.

la lentitud es belleza
copio estas líneas ajenas
respiro
acepto la luz
bajo el aire ralo de noviembre
bajo la hierba
sin color
bajo el cielo cascado
y gris
acepto el duelo y la fiesta
no he llegado
no llegaré jamás
en el centro de todo
esta el poema intacto
sol ineludible
noche sin volver la cabeza
merodeo su luz
su sombra animal
de palabras
husmeo su esplendor
su huella
sus restos
todo para decir
que alguna vez
estuve atenta
desarmada

sola casi
en la muerte
casi en el fuego

 

 

 

Poema La Lección

de Blanca Varela



Como una moneda
te apretaré entre mis manos
y todas las puertas cederán
y lo veré todo y la sorpresa
no quemará mi lengua
y comprenderé entonces
el crecimiento de las plantas
y el cambio de pelaje
en las pequeñas crías.
Hallaré la señal
y la caída de los astros me probará
la existencia de otros caminos
y que cada movimiento engendra dos criaturas,
una abatida y otra triunfante,
y en cada mirada morirá la apariencia y desnudo
y bello te arrojará la fábrica entre nosotros.

Alejandro Romualdo

Manuel Scorza Valle Palomino (Trujillo,19 de diciembre de 1926 - Lima, 27 de mayo de 2008) fue un poeta y periodista peruano. Perteneció a la Generación del 50. Ganador del Premio Nacional de Poesía en 1949. La noche del 27 de mayo de 2008, el poeta fue hallado sin vida en su vivienda del distrito limeño de San Isidro

Si me quitaran totalmente todo

Si me quitaran totalmente todo
si, por ejemplo, me quitaran el saludo
de los pájaros, o los buenos días
del sol sobre la tierra,
me quedaría
aún
una palabra. Aún me quedaría una palabra
donde apoyar la voz.
Si me quitaran las palabras,
o la lengua,
hablaría con el corazón
en la mano,
o con las manos en el corazón.
Si me quitaran una pierna
bailaría en un pie.
Si me quitaran un ojo
lloraría en un ojo.
Si me quitaran un brazo
me quedaría el otro,
para saludar a mis hermanos,
para sembrar los surcos de la tierra,
para escribir todas las playas del mundo, con tu nombre, amor mío.

 

OCTAVO DIA DE LA CREACIÓN

Los ojos del Halcón están clavados
en los vuelos de la Fantasía
La victoria consiste en traerla a tierra
Recuperado el sentido de la ilusión
La Fantasía
sirve un racimo de aves
faisanes de mil maravillas doradas
un jabalí LA MESA DEL CAZADOR codornices
en cuya mano una canción
la pluma del oficio se yergue de amor
cual un azor invicto
y férreamente disciplinado
Consumada la proeza una dulce dichosa satisfacción
Inunda al goloso cazador: la presa
el poema es un glorioso
ciervo trofeo
paloma que provoca
el más voraz de los apetitos
(la creación es insaciable)
Los grandes poemas
Cuyas ruinas aún nos deslumbran
han sido escritos con la mirada en lo alto del cielo
Y la mano en la TABLA DE CREACIÓN
Que la mesa ofrece
al cazador en su zozobra
El Poeta sale de cacería Armado
se sienta a la mesa de Poderosas Razones
Y Fantástica Imaginería
con el dulce perro de la intuición a sus pies
De pronto escribe dispara
La paloma cae
Como una página de mortal belleza
La mano de Cazador cerró las alas del Libro
y devolvió al Halcón una mirada fulminante

Sobre el mantel verde dorado
reposa el poema
“La mesa está servida”

 

                                           Manuel Scorza

 nació en Lima el 9 de septiembre de 1928. Luego de vivir en Acoria (Huancavelica) regresa a Lima. Realizó su formación escolar en el Colegio Militar Leoncio Prado, el mismo donde estudiaría también el escritor peruano Mario Vargas Llosa. En 1945 ingresó a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y comenzó una etapa de febril actividad política.

En 1948, a los 20 años, Scorza se vio obligado a salir del país en calidad de exiliado tras el golpe de estado del general Odría y la implantación de la dictadura. Se estableció en París, Francia, donde aprendió francés y obtuvo un trabajo de cierto prestigio: lector de español en la Escuela Normal Superior de Saint-Cloud.

Muchos de los versos que integrarían su primer poemario, Las imprecaciones (1955), son fruto del desconsuelo en que se hallaba inmerso. No volvió a Perú hasta el fin de la dictadura, diez años después. Sin embargo, fue en su obra narrativa, de la que Alejo Carpentier fue uno de sus maestros, donde Scorza encontró el espacio ideal para explayarse sobre los problemas sociales del Perú. Su primera novela, Redoble por Rancas (1970), forma parte de un ciclo denominado "La balada" o "La guerra silenciosa", donde, desde una óptica eminentemente poética que fusiona mitos ancestrales e historia, Scorza muestra la antigua lucha de los campesinos para recuperar sus tierras. Las demás novelas que componen este ciclo, Historia de Garabombo el Invisible (1972), El jinete insomne (1977), Cantar de Agapito Robles (1977) y La tumba del relámpago, continúan uniendo el realismo social a la fantasía poética. Esta serie de novelas, traducida a más de cuarenta idiomas, se ha constituido en una de las más difundidas y reconocidas de la literatura peruana en este siglo.

En 1968, en plena efervescencia de las luchas campesinas en la sierra central y en virtud a su activa participación a través de un movimiento político indigenista, tuvo que abandonar de nuevo el país. Llevó consigo dos manuscritos: El vals de los reptiles y Redoble por rancas, un poemario y una novela respectivamente, ambos de 1970.

En 1981 fue el primero de una lista de escritores de fama internacional que el diario Il Mattino había invitado a Nápoles para que escribieran una serie de artículos sobre la ciudad que un terremoto había vuelto a asolar tras un leve resurgimiento en los años 1980. En 1983 y después de haber publicado en febrero de ese año su última novela, La danza inmóvil, que significaba una ruptura radical con el ciclo de "La guerra silenciosa", el Boeing 747 Vuelo 11 de Avianca en el que iniciaba viaje rumbo a Bogotá junto a otros intelectuales para participar en un congreso que pretendía hacer balance de la cultura hispanoamericana, se estrelló contra una colina en su aproximación al aeropuerto de Madrid.

Años de los castigos

¡Años de los castigos!
¡Años de las prisiones!
¡Años que se comieron las arañas!
No tuve paz,
ni dónde reclinar la cabeza.
Los trenes me llevaban,
entraban a las tumbas,
cruzaban los infiernos,
mas mi corazón salía
de los hornos tiritando.

¡Años de los perseguidos!
¡Años de los flagelados!
¡Años como ratas echadas a morir!
Como piedra atravesé la vida,
las miserias, las prisiones,
anduve por los pueblos,
llegué a la comarca
donde el pan sólo se viste de fantasma.

Desde casas vacías,
desde catres solteros,
desde trajes gastados y pálidos deudores,
desde domingos sin nadie con quien pasear,
vengo diciendo que los hombres sufren,
las aguas sufren, las camas sufren.

A verme vienen quejándose las tardes,
las piedras quieren que cuente las pisadas,
el túnel tiene hinchado su único ojo,
toca el gallo su corneta lastimera.
¡Oscura es la vida,
la tierra sólo sirve para enterrarnos!


* * * * *

Epístola de los poetas que vendrán 

Tal vez mañana los poetas pregunten
por qué no celebramos la gracia de las muchachas;
tal vez mañana los poetas pregunten
por qué nuestros poemas
eran largas avenidas
por donde venía la ardiente cólera.

Yo respondo:
por todas partes oíamos el llanto,
por todas partes nos sitiaba un muro de olas negras.
¿Iba a ser la Poesía
una solitaria columna de rocío?
Tenía que ser un relámpago perpetuo.

Mientras alguien padezca,
la rosa no podrá ser bella;
mientras alguien mire el pan con envidia,
el trigo no podrá dormir;
mientras llueva sobre el pecho de los mendigos,
mi corazón no sonreirá.

Matad la tristeza, poetas.
Matemos a la tristeza con un palo.
No digáis el romance de los lirios.
Hay cosas más altas
que llorar amores perdidos:
el rumor de un pueblo que despierta
¡es más bello que el rocío!
El metal resplandeciente de su cólera
¡es más bello que la espuma!
Un Hombre Libre
¡es más puro que el diamante!

El poeta libertará el fuego
de su cárcel de ceniza.
El poeta encenderá la hoguera
donde se queme este mundo sombrío.

* * * * *

 

 

Gustavo Valcárcel

Arequipa, 1921-Lima, 1992

Poeta y escritor. Nació en Arequipa en 1921.

Es autor de una novela: “La prisión”  en la que narra su experiencia carcelaria; también una obra de carácter histórico “Perú: mural de un pueblo-apuntes marxistas sobre el Perú pre-hispánico”. 

Primer Premio de Poesía en los Juegos Florales de la Universidad de San Marcos en 1947 y Premio Nacional de Poesía en 1947.

Ha publicado:  Confín del tiempo y de la rosa (1948), La prisión (1951), Poemas del destierro (1956), Cantos del amor terrestre (1957), 5 Poemas sin fin (1959), Sus Mejores Poemas (1960), ¡Cuba sí, yanquis no! (1961), Poesía revolucionaria. Antología (1962), ¡Pido la palabra! (1965), Poesía extremista (1967), Pentagrama de Chile antifascista (1975), Reflejos bajo el agua del sol pálido que alumbra a los muertos (1980), Obra poética (1947-1987) (1988).

A pesar de haber sido el miembro más conspicuo del grupo “Poetas del pueblo” (primer lustro  de la década del 40) y de haber practicado en forma constante una poesía militante y comprometida, de claro humanismo revolucionario (aprista al comienzo, desde fines del 40 marxista-leninista), Valcárcel ilustra estupendamente la fragilidad de la  división entre poetas “puros” y “sociales”. (...) su primer poemario publicado se sitúa más bien del lado de la poesía “pura”, con el cultivo refinado del soneto (con numerosos ecos de los clásicos y los “puristas” contemporáneos) y hasta una sorprendente epígrafe tomado de Jorge Eduardo Eielson, precisamente el exponente más característico de la poesía “pura” que los “Poetas del Pueblo” combatieron.

Quizás por ellos las páginas más notables de Valcárcel estén dedicadas al amor, sobre todo a su esposa Violeta Carnero, compañera ejemplar, verdadero pilar de su existencia.

CONFIN DEL TIEMPO Y DE LA ROSA 

XVII

AQUESTA flor del púdico rosal
es la rosa de savia estremecida
cabellera en celaje adormecida
parla y parla en facundia vesperal

Rosa infiel es la rosa matinal
suavidad a sus pétalo ceñida;
pecado de su imagen poseída
por labio de rocío o luz cristal

Es meta del rosado navegante
digo ocaso en color melancolía
flor tallada por lluvia rutilante

En la noche, sostén de celestía,
esposo de la rosa, el sol diamante
trabaja en luz de rosa el nuevo día.

Confín del tiempo y de la rosa, Lima 1948

LA LIBERTAD ACOSTUMBRA TOMAR FORMA EN TU ROSTRO

La libertad acostumbra tomar forma en tu rostro
luce hermosa tu faz porque te sientes libre
y si lees un verso en voz alta de amor
¿Qué dicha más espléndida oír la libertad!

Al mirarme tus ojos, la libertad me mira
al tocarte mis manos palpan un verso libre
porque eres un poema hecho a primera vista
y una canción viviente a las cadenas rotas

Al llegarte tus cartas hay fiesta en el idioma
todo el abecedario decreta un día libre
y me cantan tus sílabas tomadas de la mano
y oigo en cada vocal una tecla sonante

Estoy joven de ti, subiéndome y ardiéndome
en prosa, verso y vida; abrazándome estoy
entre el sueño y la piedra de un hombre consumado
o en mi joven vejez llovida de palabras

Soy minero de ti, profundidad terrestre
cavando voy las veras de tus miradas hondas
primavera te nombra suspirando violetas
y el otoño renombra como una luz besada

Domingo tras domingo tu rostro es libertad
yo beso el porvenir ebn tus mejillas rojas
canto de lleno de amor a los libres del mundo
y me siento feliz como hombre libertado.

Cantos del amor terrestre, Lima 1957

Mario Florián

Mario Florián se graduó de Doctor en Historia en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Se ganó la vida como profesor de Literatura en el Colegio Nacional Bartolomé Herrera, Lima.

Sus restos descansan en el sector Los Sauces del Parque Cementerio Jardines de la Paz en el distrito de La Molina, Lima. Estudió en Contumazá y Cajamarca y luego en la Universidad de Trujillo y en la de San Marcos en Lima. Destacó desde muy temprano como poeta y en 1940 ganó los juegos florales universitarios con su libro Tono de fauna. En 1944 obtuvo el premio de Fomento a la Cultura del Perú con su libro Urpi, que le dio justa fama. En 1976 obtuvo el Premio Nacional de Literatura que compartió con Luís Alberto Sánchez y Emilio Adolfo Westphalen. Su poesía, publicada muchas veces en plaquetas y opúsculos ha sido recogida en compilaciones como Pequeña antología (1945), Antología poética (1957) y Poemas (1979).

Mario Florián fue un poeta andino. Reivindica en su escritura los valores de la cultura del Ande en el Perú. Él mismo se denomina juglar andinista, y esta última palabra, "andinista", fue el vocablo que utilizó Ernesto More en el prólogo a su propio libro Hésperos de 1918 para niños y para jóvenes y a escribir otros textos que reivindican las necesidades del magisterio

 

 


EL TIEMPO

Es Arena entre los dedos
separados sin poder unir
sonido de tambor quemante
fuego que no puede extinguir.

Son las hojas que caen lentamente
es la vida transformada en gotas
tras la sequía del cauce del rio.
en la muerte lenta del árbol.

Son los pasos que no tienen retorno
y los gritos que jamas oimos
la soledad pegada en mis ojos
un arbusto de vid frio sin racimos.

Déjame amarte así

 

 

Déjame amarte así como aquel día.

Déjame amarte hoy como siempre.

Déjame que te ame día a día

Deja que así siga la corriente.

 

Quédate con los mimos y reproches.

Quedate subiendos los peldaños

de la escalera de amor que habíamos formado,

de felices ratos convirtiendose en años

 

Reprimiendo caricias y ternuras

que de joven podía ofrecerte.

De promesas de tu parte y de la mía

jurábamos cumplir hasta la muerte.

 

El tiempo se tornó apremiante,

muy poco pasábamos unidos,

compartiendo ese amor cada año

con una separación que no tenía sentido.

 

Finalmente te fuiste

y me quedé muy solito

Pero en mi soledad

nunca te olvido.

 

   - Marcos -

        

 

 

 

 

 

Sebastián Salazar Bondy

Sebastián Salazar Bondy (*Lima, 4 de febrero de 1924 - † 4 de julio de 1965) fue un poeta, crítico, narrador, periodista y dramaturgo peruano.

Sebastián Salazar Bondy nació en Lima el 4 de febrero de 1924. A pesar de haber empezado a publicar en los años cuarenta, existen algunos autores (sobre todo los de literatura para enseñanza de literatura como materia en la escuela secundaria), que lo clasifican dentro de la generación del 50. Lo que lo ubicaría en la misma promoción de escritores que Enrique Congrains, Reynoso, Vargas Llosa y Ribeyro, lo cual no es del todo exacto ya que en algunos casos actuó como promotor de los nuevos escritores que salieron en dicha década.

Sus obras teatrales probablemente fueron las más logradas de su momento. En ellas generalmente realiza crítica social, en más de una mediante comedias fáciles de entender, pero con mensajes más profundos que deben incitar a la reflexión sobre la realidad. Su obra denota un cierto influjo de Brecht y es, muy probablemente, el dramaturgo peruano más conocido en la actualidad.

Mostró gran interés en la pintura llegando a dirigir el Instituto de Arte Contemporáneo de Lima e incentivar la creación de los jóvenes valores plásticos del país.

Fue miembro fundador del Movimiento Social Progresista (MSP) en 1956, junto con su hermano Augusto, Santiago Agurto Calvo (secretario general) y Alberto Ruiz Eldredge.

TODO ESTO ES MI PAIS


Mi país, ahora lo comprendo, es amargo y dulce;
mi país es una intensa pasión, un triste piélago, un incansable manantial
de razas y mitos que fermentan;
mi país es un lecho de espinas, de caricias, de fieras,
de muchedumbres quejumbrosas y altas sombras heladas;
mi país es un corazón clavado a martillazos,
un bosque impenetrable donde la luz se precipita
desde las copas de los árboles y las montañas inertes;
mi país es una espuma, un aire, un torrente, un declive florido,
un jardín metálico, longevo, hirviente, que vibra
bajo soles eternos que densos nubarrones atormentan;
mi país es una fiesta de ebrios, un fragor de batalla, un guerra civil,
un silencioso páramo cuyos frutos son jugosos,
un banquete de hambres, un templo de ceremonias crueles,
un plato vacío tendido hacia la nada,
un parque con niños, con guitarras, con fuegos,
un crepúsculo infinito, una habitación abandonada, un angustiado grito
un vado apacible en el cual se celebra la vida;
mi país es un sepulcro en medio de la primavera,
una extraña silueta que abruma con su brillo la soledad,
un anciano que camina lentamente, un ácido que horada los ojos,
un estrépito que apaga todas las músicas terrenales,
un alud de placeres, un relámpago destructor, un arrepentimiento sin culpa
un sueño de oro, un despertar de cieno, una vigilia torva,
un día de pesar y otro de risa que la memoria confunde,
un tejido de lujo, una desnudez impúdica, una impaciente eternidad;
mi país es un recuerdo y una premonición, un pasado inexorable
y un porvenir de olas, resurrecciones, caídas y festines;
mi país es mi temor, tu ira, la voracidad de aquel,
la miseria del otro, la defección de muchos, la saciedad de unos cuantos,
las cadenas y la libertad, el horror y la esperanza, el infortunio y la victoria,
la sangre que fluye por las calles hasta chocar con el horizonte
y de ahí retorna como una resaca sin fin;
mi país es la mujer que amo y el amigo que abrazo tan solo por amigo,
el extraño que te sorprende con su odio y el que te da la mano porque quiere;
mi país es la ventana por la que miro la tarde,
la tarde que cae con sus ramas de melancolía en mi pecho,
y el agua matinal con que limpio mis pupilas de imágenes sucias,
el aire que respiro al salir de mi casa cada día,
y la gente que se precipita conmigo a los quehaceres sin sentido,
el trabajo, la fatiga, la enfermedad, la locura, el pensamiento,
la prisa, la desconfianza, el ocio, el café, los libros, las maldiciones;
mi país es la generosa mesa de mi casa y los rostros familiares
donde contemplo la marea incansable de mi dicha,
el cigarrillo que consumo como una fe que se renueva
y el perro cuya piel es cálida como su amistad;
mi país son los mendigos y los ricos, el alcohol y la sed,
la aventura de existir y el orden en que elijo mis sacrificios;
mi país es cárcel, hospital, hotel, y almacén, hogar, arsenal;
mi país es hacienda, sembrío, cosecha;
mi país es escasez, sequía e inundación;
mi país es terremoto, lluvia, huracán;
mi país es vegetal, mineral, animal;
mi país es flexible, rígido, fluido;
mi país es líquido, sólido inestable;
mi país es republicano, aristocrático, perpetuo;
mi país es cuna, tumba, lecho nupcial;
mi país es indio, blanco, mestizo;
mi país es dorado, opaco, luminoso;
mi país es negro, amarillo cobrizo;
mi país es amable, hosco, indiferente;
mi país es azúcar, tungsteno, algodón;
mi país es plata, nieve, arena;
mi país es rudo y delicado, débil y vigoroso, angelical y demoníaco;
mi país es torpe y perfecto;
mi país es enorme y pequeño;
mi país es claro y oscuro;
mi país es cierto e ilusorio;
mi país es agresivo y pacífico;
mi país es campana,
mi país es torre,
mi país es isla,
mi país es arca,
mi país es luto,
mi país es escándalo,
mi país es desesperación,
es crisis, escuela, redención, ímpetu, crimen,
y lumbre, choque cataclismo,
y llaga, renunciación, aurora,
y gloria, fracaso, olvido;
mi país es tuyo
mi país es mío,
mi país es de todos,
mi país es de nadie, no nos pertenece, es nuestro, nos lo quitan,
tómalo, átalo, estréchalo contra tu pecho, clávatelo como un puñal,
que te devore, hazlo sufrir, castígalo y bésalo en la frente,
como a un hijo, como a un padre, como a alguien cansado que acaba de nacer,
porque mi país es,
simple, pura, infinitamente es,
y el amor canta y llora, ahora lo comprendo, cuando ha alcanzado lo imposible.

 

Javier Sologuren

Javier Sologuren Moreno,(n. Lima, 1921 - m. 2004) fue un Poeta peruano, profesor universitario, ensayista, traductor, antologador y editor.

Javier Sologuren Moreno nació en Lima, (Perú) el 19 de enero de 1921 y falleció en Lima el 21 de mayo del 2004. Fue doctor en literaturas hispánicas por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos e hizo estudios de postgrado en el Colegio de México y en la Universidad de Lovaina, Bélgica. Fue profesor en la universidad de Lund, Suecia entre los años 1951 y 1957, en el que además trabajo como lector de español y en donde se casaría y formaría una familia. Luego fue profesor en las universidades de San Marcos, Agraria e Enrique Guzmán y Valle "La Cantuta" de Lima.

Ha sido editor-impresor de las Ediciones de la Rama Florida con 145 títulos publicados de poesía peruana y extranjera (diagramando e imprimiendo él mismo más de cien títulos) entre 1959 y 1972, en la que muchos jóvenes poetas editaron sus primeros libros, tales como Luis Hernández, Antonio Cisneros, Javier Heraud entre muchos otros más.

En los años 70's fue director junto a los poetas Armando Rojas y Ricardo Silva-Santisteban de la revista Creación & Crítica, y director en los 80's de la revista cultural Cielo Abierto.

Junto con Jorge Eielson fue el principal impulsor de la generación del 50 en poesía en el Perú.

 

Árbol que eres un penoso relámpago...

Árbol que eres un penoso relámpago,
viento que arrebatas una ardiente materia,
bosques de rayos entre el agua nocturna;
¿he de decirles que para mí se está forjando
una pesada joya en mi corazón, una hoja
que hiende como una estrella el refugio de la sangre?

Ignoro otra mirada que no sea como un vuelo
reposado y profundo, ignoro otro paso lejano,
ola que fuese más clara que la vida en mi pecho.

Sepan que estoy viviendo, nubes, sepan que canto,
bajo la gloria confusa de la tarde, solitario.

Sepan que estoy viviendo, que me aprieta el cielo,
que mi frente ha de caer como lámpara vacía
a los pies de una estatua que vela tenazmente.

 

 

 

Bajo los ojos del amor

Aún eres tú en medio de una incesante cascada
de esmeraldas y de sombras, como una larga
palabra de amor, como una pérdida total.

Aún eres tú quien me tiene a sus pies
como una blanca cadena de relámpagos,
como una estatua en el mar, como una rosa
deshecha en cortos sueños de nieve y sombras,
como un ardiente abrazo de perfumes en el centro del mundo.

Aún eres tú como una rueda de dulces tinieblas
agitándome el corazón con su música profunda,
como una mirada que enciende callados remolinos
bajo las plumas del cielo, como la yerba de oro
de una trémula estrella, como la lluvia en el mar,
como relámpagos furtivos y vientos inmensos en el mar.

En el vacío de un alma donde la nieve descarga
en una ventana hecha con los resonantes emblemas del otoño,
como una aurora en la noche, como un alto puñado de flechas
del más alto silencio aún eres tú, aún es tu reino.

Como un hermoso cuerpo que baña la memoria,
como un hermoso cuerpo sembrado de soledad y mariposas,
como una levantada columna con el tiempo a solas,
como un torso cálido y sonoro, como unos ojos
donde galopa a ciegas mi destino y el canto es fuego,
fuego la constelación que desata en nuestros labios
la gota más pura del fuego del amor y de la noche,
la quemante palabra en que fluye el amor, aún.

De "Vida continua" 1989

Carlos Germán Belli

Carlos Germán Belli de la Torre (Lima, Perú, 15 de septiembre de 1927) es un notable poeta peruano de la llamada Generación del 50.

Hijo de inmigrantes italianos, Belli fue educado en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos en Lima, donde obtuvo el doctorado de Literatura. Belli empleó muchos años transcribiendo documentos para el Senado Peruano y eventualmente llegó a ser profesor de Literatura en esa casa de estudios.

Carlos Belli es apreciado principalmente por su estilo único y casi preciso de expresar temas contemporáneos en términos de expresiones clásicas. Recientemente fue galardonado con el Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda 2006, el cual se le otorgó por el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes de Chile debido a su destacada labor poética y en 2009 ganó el Premio Casa de las Américas de Poesía José Lezama Lima por El alternado paso de los hados.

 

Poema Variaciones Para Mi Hermano Alfonso (i) de Carlos German Belli

 

(casi soneto)

Para tu mudanza, ¿dónde habrá un suelo
de claro polvo y cálido recodo,
en que tus breves pies con tierno modo
equilibren la sangre de tu cuerpo?

O para tu vuelo, ¿cuándo habrá un viento
que llegue a tu costado como un soplo,
y te traslade de uno a otro polo,
pasando el edificio, el valle, el cielo?

Pues estás como dura ostra fijo,
sin que nadie te llame y te descorra
el plumaje de ave, hermano mío.

¿Por qué no llega la luz hasta el umbral
de tus huesos para que tus pies corran
por primera vez sobre el propio mar?

Variaciones para mi hermano Alfonso (II)
(vigilia)

Los caminos de los alrededores
no han tocado la punta de sus pies.

La amorosa pobladora de al lado
lo va dejando a la zaga del orbe.

Su cuerpo no conoce el espacio
porque nunca lo ha ayudado el viento.



                                                 Poema Villanela de Carlos German Belli

 

Llevarte quiero dentro de mi piel,
Si bien en la lontananza aún te acecho,
Para rescatar la perdida miel.

Contemplándote como un perro fiel,
En el día te sigo trecho a trecho,
Que haberte quiero dentro de mi piel.

No más el sabor de la cruda hiel,
Y en paz quedar conmigo y ya rehecho,
Rescatando así la perdida miel.

Ni viva aurora, ni oro, ni clavel,
Y en cambio por primera vez el hecho
De llevarte yo dentro de mi piel.

Verte de lejos no es asunto cruel,
Sino el raro camino que he hecho,
Para rescatar la perdida miel.

El ojo mío nunca te es infiel,
Aún estando ya distante de tu pecho,
Que haberte quiero dentro de mi piel,
Y así rescatar la perdida miel.

Washington Delgado

José Washington Delgado Tresierra (*Cuzco, 26 de octubre de 1927 – † Lima, 7 de septiembre de 2003) fue un destacado escritor, docente universitario y poeta peruano.

Washington Delgado estuvo casado, tuvo 3 hijos, uno de los cuales falleció trágicamente en un accidente automovilístico. Este poeta vivió en el distrito de Lince.

Empezó su periplo estudiantil en la Universidad Católica donde cursó estudios en Letras y Derecho. Luego, entre 1955 y 1958 estudió Literatura en Madrid. Por último, a su regreso, ingresó a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Fue bachiller y doctor en Literatura por San Marcos. También ejerció como profesor universitario, llegando a ser decano de la Facultad de Letras de UNMSM.

Poeta, crítico y miembro de la Real Academia de la Lengua Española. En 1952 recibió el premio Nacional de Poesía con su primer libro Formas de la ausencia. No sólo sorprendió como poeta ya que, en 1979, recibió el primer premio en el concurso COPE de cuento con La muerte del doctor Octavio Aguilar. En 1996, recibió el premio Juan Mejía Baca por su labor creativa.

La obra de Delgado es múltiple. La fundamental es su poesía que está expresada en muchos poemarios de gran calidad, desde Formas de ausencia, que fue el primero, hasta Historia de Artidoro, el último que publicó en vida. Es uno de los grandes poetas peruanos del siglo XX que perteneció a la generación del 50.

También fue crítico literario, ha escrito "Historia de la literatura del Perú Republicano" y la literatura colonial y tiene muchísimos artículos, ensayos y ponencias publicados en distintos medios de comunicación del país. Una mención especial merece su faceta de catedrático en diversas universidades.

Doctor Honoris Causa de la Universidad Nacional de Chiclayo y de la Universidad Nacional San Cristóbal de Huamanga. En 1993, es distinguido como Profesor Emérito en la Universidad de San Marcos. Además presidió la Comisión por el centenario del nacimiento de César Vallejo.

Ultima Danza

Ven a danzar aunque la hora
sea precisamente inapropiada.
Ven a danzar y que ardan las ventanas
de este dorado imperio.

Que ardan las alcobas, los salones,
los delicados muebles del palacio,
las damas, las doncellas y los pajes
de soñada belleza.

Nuestra pequeña iniquidad
fue más breve que un beso.
De nuestras manos cayó el tiempo
y este instante, o su música,
es toda nuestra música.

 

Toco una mano

Toco una mano y toco
todas las manos de la tierra.

Nada es distinto de este rostro
de esta voz instantánea
y la fuerza del corazón es también
un resplandor en el cielo.
El amor es idéntico
a sí mismo, yo soy
una multitud sobre la tierra.

Todo el amor es nuestro:
toco una mano y toco
toda la hermosura.

 

 

critica al colegio republica del peru 7091

domingo, 15 de noviembre del 2009 a las 17:00
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Sorprendido

                            Bueno esta crítica va para mi colegio república del Perú 7091

El  viernes  pasado  estuvimos  en  donde  es  la  ex  biblioteca  para  ordenarla   debido  a  q desde  el  15 de noviembre  del  presente  año  van  a  funcionar  en  el  colegio  las  llamadas aulas  laboratorio bueno resulta q  la ex biblioteca va hacer  el aula de arte y mi salón del 4F  fue a ordenar ese área cuando yo entre al ambiente vi un montón de cajas y en su interior una serie de libros de todas las .

 Mi indignación fue realmente muy grande por q los libros eran realmente hermosos y muy interesantes como libros de historia universal, historia del Perú, cuentos para los más pequeños.

Pero mayor fue mi indignación cuando entre las cajas encontré muchas  calculadoras, tubos de ensayo, juegos didácticos, realmente cosas muy interesantes  me encantaron.

Pero no entiendo por q teniendo tantos libros hermosos no hay una biblioteca  eso realmente me indigna mucho no tener una biblioteca y espero q alguien haga  algo  para q podamos tener una biblioteca.

Espero q alguien lea lo q estoy escribiendo y se dé cuenta lo mucho  q nos hace falta un biblioteca  y espero  q hagan algo útil con las cosas q encontramos gurdadas y no las tengan guardadas como las encontramos .

 

liberen los libros de la I.E R.D.P 7091

viernes, 23 de octubre del 2009 a las 23:46
guardado en

liberen los libros de la IE  república del Perú 7091:

 libroDe bido a este título solo quería decir q no existe una sola biblioteca en el colegio anunciado x el paso de los años la biblioteca fue desapareciendo ya que faltaban los salones y se ocupo la biblioteca como uno de ellos eso perjudica mucho a los alumnos por casi ya no tienen interés en leer.

 

 

Y eso no es todo si no q también la sala de innovación ósea la sala de cómputo está totalmente dañada por falta de mantenimiento y por ese motivo casi no se utilizan y eso causa que no tengamos un correcto uso de la información.

conpBueno eso era todo lo que quería opinar sobre mi colegio y con esto quería que el director ayude a nuestro colegio a tener una biblioteca con todos libros que nos ayuden a desarrollar mejor nuestras habilidades de aprendizaje.

Y además una mejor sala de computo y que tenga un mejor uso.

biografia

miércoles, 14 de octubre del 2009 a las 01:03
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Vida y obra de la autora galardonada

Herta Müller nació el 17 de agosto de 1953 en Nitchidorf, en la Rumania germanohablante, e hija de unos granjeros suabos. Su padre sirvió durante la II Guerra Mundial en las Waffen-SS y su madre fue deportada a la Unión Soviética en 1945. Estudió filología germánica y rumana en la Universidad del Oeste de Timisoara entre 1973 y 1976.

Formó parte del Aktionsgruppe Banat, una tertulia de escritores idealistas rumano-alemanes. Trabajó como traductora técnica entre 1977 y 1979 en una fábrica de maquinaria, pero fue despedida en 1979 por no cooperar con la Policía Secreta del régimen comunista rumano. Su primer libro, la colección de cuentos Niederungen, fue publicado en 1982 en Rumania, pero en versión censurada, y el mismo año apareció Drückender Tango, un libro muy crítico también con la corrupción, la intolerancia y la opresión del régimen de Nicolae Ceausescu; a causa de esto se le prohibió seguir publicando en su país, aunque sus libros triunfaban, se premiaban y eran muy comentados en Alemania y Austria.

En 1987, Müller marchó a Alemania con su marido, el novelista Richard Wagner. Hizo algunos lectorados en universidades alemanas y de otros países en los años siguientes y fijó su residencia en Berlín. Es miembro de la Academia Alemana de Oratoria y Literatura de Darmstadt desde 1995. En 1997 abandonó el PEN Club como forma de protesta por la decisión de reunir las asociaciones de Alemania del Este y del Oeste tras la caída del muro de Berlín.

Herta Müller destaca por sus relatos acerca de las duras condiciones de vida en su país bajo el régimen comunista. Recibió premios, como Adam-Müller-Guttenbrunn (1981), Kranichsteiner (1991), Franz Kafka (1999) y Fundación Konrad Adenauer (2004).

Sus obras han sido traducidas a 21 idiomas. Destacan: Barfüsiger Februar (1987), Reisende auf einem Bein (1989), Herztier (1994), Heute wär ich mir lieber nicht begegnet (1997), Die blassen Herren mit den Mokkatassen (2005) y Atemschaukel (2009).bella

premio novel

miércoles, 14 de octubre del 2009 a las 00:53
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Herta Müller

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el premio novel de literatura en 2009

miércoles, 14 de octubre del 2009 a las 00:27
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Un premio Nobel de Literatura para una mujer que vivió y escribió sobre la dictadura comunista

En la literatura de Herta Müller predomina el tema de la opresión bajo el régimen comunista y el desamparo de las minorías alemanas en los países del Este

 

La academia sueca falló en la poeta y novelista Herta Müller como merecedora del Nobel de Literatura 2009. Dejó atrás a Milan Kundera, Philip Roth, Per Olof Enquist –favorito– y a Mario Vargas Llosa. A 70 años del inicio de la Segunda Guerra Mundial y 20 de la caída del muro de Berlín, la concesión del premio a esta escritora es muy sugerente.

 

Su vida

 

Nacida en Rumania (Nytzkydorf, Banat, 1953), aunque de ascendencia suaba, Müller perteneció a la pequeña comunidad alemana residente en aquel país. Tras estudiar filología germánica y rumana en la universidad del oeste, en Timisoara (1973-1976), trabajó como traductora ya bajo el régimen comunista de Nicolae Ceausescu (1918-1989), presidente de Rumania de 1967 a 1989.

 

Müller entró en conflicto con la dictadura de Ceausescu al negarse a colaborar con el servicio secreto. Ya desde su juventud, Herta se había vinculado a una asociación de jóvenes contraria a la dictadura. Cuando en 1978 terminó su célebre libro En tierras bajas (Niederungen), el texto permaneció en censura y vio la luz en su país natal, con recortes, en 1982. No obstante, en 1984 fue publicado íntegramente en Alemania. El hecho supuso en Rumania un veto para publicar, en tanto que en Alemania le mereció un reconocimiento, el Aspekte, al mejor debut literario del año y el primero de tantos otros que vinieron luego. Tres años después, en 1987, Herta y su marido, el novelista Richard Wagner, abandonaron Rumanía y se establecieron en Berlín.

 

Su obra

 

Ya en Alemania Herta Müller prosiguió su labor literaria. Ahí fueron gestadas y ahí vieron la luz novelas como Der fuchs schon der Jäger (La piel del zorro, 1992), Hertzier (La bestia del corazón, 1994), Ei land de Green (1996), Heute wär nich ir mir lieber nicht (1997), Der Mensch iste in groses Fasan auf der welt (El hombre es un gran faisán del mundo, 1986) y Atemschaukel (2009), entre más de 20 títulos más.

 

En español están editadas En tierras bajas, El hombres es un gran faisán del mundo, La bestia del corazón y La piel del zorro, si bien hay libros traducidos a más de 20 idiomas.

 

Los críticos internacionales han visto en la obra más conocida de Müller, En tierras bajas, similitudes con la del mejicano Juan Rulfo, Pedro Páramo.

 

A través de quince relatos que, como Rulfo, usan de fondo el mundo rural, la escritora recorre poéticamente, a través de los ojos de una niña, a las familias, los juegos, los animales, las costumbres, etc.; además de centrarse también en las problemáticas de un pueblo rumano venido a menos en lo moral, religioso y económico.

 

En un momento de la obra escribe la autora: “No soportamos a los demás ni nos soportamos a nosotros mismos y los otros tampoco nos soportan”. Unas líneas que traen a la mente aquellas del capítulo de Comala de Juan Rulfo, en Pedro Páramo: “Hay pueblos que saben a desdicha. Se les conoce con sorber un poco de su aire viejo y entumido, pobre y flaco como todo lo viejo. Este es uno de esos pueblos, Susana”.

 

Pero en la literatura de Herta Müller predomina, sobre todo, el tema de la opresión bajo el régimen comunista y el desamparo de las minorías alemanas en los países de Europa del este. De ahí precisamente que sea, al menos coincidente, el aniversario número veinte de la caída del muro de Berlín, símbolo de la opresión comunista en la que vivió la autora mientras estuvo en Rumania, y el del inicio de la Segunda Guerra Mundial, con el fallo a su favor.

 

Ciertamente no es todo. Además de las vivencias personales como escritora en Rumania, Herta guarda en sus recuerdos la pertenencia de su padre a la SS Waffen y los cinco años que su madre pasó en un campo de concentración en Ucrania; la escritora busca profundizar en su obra en los sentimientos de los alemanes que padecieron el nazismo al oponerse a él y que sufrieron luego la post guerra y el comunismo de una manera particular por el simple hecho de ser alemanes y de asociar su origen al nazismo.

 

El historiador Peter Euglund, secretario de la Academia Sueca, declaró que la determinación del jurado por Herta Müller fue por “dibujar los paisajes del desamparo con la concentración de la poesía y la objetividad de la prosa”.

 

Müller es la primera rumana que recibe el premio Nobel de literatura y, al ser también alemana, es el noveno premio que recibe Alemania. También se suma al selecto grupo de escritoras que han recibo este galardón (12 con ella), la sexta en las últimas dos décadas.

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Comentarios

critica al colegio republica del peru 7091 (jejeka)
espero que el colegio "Republica del Peru" 7091 haya mejorado  como yo ya acabel colegio el año ......(20 may)
critica al colegio republica del peru 7091 (jejeka)
grasias por sus comentarios  señor Ernesto Coronel ...(20 may)
critica al colegio republica del peru 7091 (ERNESTO CORONEL CUEV)
Saludos cordiales, es muy interesante poder participar de esta lectura pero hay que especificar del ......(20 may)
desfile interno del colegi republica del peru 7091 (katy aranda)
les deseo muchas felicitaciones en su promocion de  5e...(24 oct)
desfile interno del colegi republica del peru 7091 (katy aranda)
les deseo muchas felicitaciones en su promocion de  5e...(24 oct)

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